Reflexiones diarias

14 de Octubre de 2020

La primavera, requiere que seamos disciplinados

“La fe nos provee una irrevocable ley, decretada en el Cielo, la cual nos asegura que todo esfuerzo humano disciplinado, recibirá múltiples recompensas… por cada medida plantada, una medida cosechada… por cada buena idea dada a otro, muchas nos serán dadas de vuelta… por cada acto de demostración de fe, una multiplicación de las recompensas… por cada acto de amor, una vida de amor a cambio... por cada acto de paciencia y comprensión hacia otro, recibiremos paciencia aun cuando nuestros propios actos sean causa de desilusión. Es la promesa de la primavera que nos dice que así como sembramos, así cosecharemos. Sembrar mentiras, produce mentiras; sembrar codicia, cosecha pobreza; sembrar inactividad, produce un granero vacío; elija postergar, y seguramente, ese pequeño gigante crecerá para convertirse en monstruo, haciendo sus acciones futuras totalmente inefectivas.”

“El acto de plantar durante las cálidas brisas de la primavera, requiere que ejerzamos esta dolorosa disciplina, porque si no lo hacemos, estaremos asegurando que en el próximo otoño, experimentaremos el mayor dolor del arrepentimiento. La diferencia es que el valor de la disciplina pesa gramos, y el del arrepentimiento toneladas. Debemos plantar durante la primavera de la vida o mendigar durante el otoño. La vida es verdaderamente un constante empezar, una constante oportunidad y una constante primavera. Solamente debemos aprender a mirar otra vez a la vida como lo hacíamos cuando éramos niños, dejar que la fascinación y la curiosidad sean la causa de una segunda mirada, antes que dar las cosas por hecho. La fortuna, la felicidad y la paz mental, aguardan a aquellos que aprenden a buscar el milagro escondido dentro de las cosas comunes.” (Las estaciones de la vida, JIM ROHN).

Nuestro amado Jesús nos decía, que debemos volver a nacer y convenirnos en niños. Ésta transformación no es física, sino mental y espiritual. Ver el mundo con los ojos de un niño es vivir fascinado por la vida, y por lo tanto feliz, un niño no cuestiona sus sueños, su imaginación o lo que puede lograr, un niño está siempre confiado y sin temor. Que cada uno de nosotros aprovechemos la primavera para sembrar esperanzas en la vida de las personas, sembrar fe en que todo puede ser mejor, si deciden cambiar y transformar sus vidas, si deciden pagar el precio de la libertad, no la libertada entendida como la que tenemos en nuestros países, sino la libertad de hacer realidad su más anhelados sueños. Bendecido y exitoso miércoles para todos!. (RomiSan)

Romilio Sánchez Garcete
Emprendedor Socioeconómico

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